
Mi tío nos contó que un día, cuando iba para el trabajo, se le paró el corazón. Como todavía era de noche, y no había nadie en las calles, lo que hizo fue sentarse en un bordillo, colocar su corazón en la acera y hablarle. “Oye, no puedes hacerme esto. Ya sabes que te necesito más que a nada en el mundo. Igual nunca te lo he dicho, pero es así”. Mientras tanto, su corazón, tumbado boca abajo, no le hacía ni caso. Mi tío consultó su reloj y dedujo que si no conseguía poner en marcha su corazón, llegaría tarde a la oficina. “Esta bien. No voy a insistir. Si te quieres quedar aquí, allá tú. En cuanto pasen los servicio operativos te echarán al cubo o te llevará un gato en la boca, y no volveremos a vernos”, dijo mi tío muy serio, aunque su corazón ni se inmutó.
El corazón de mi tío siempre fue muy testarudo, tanto que, cuando murió la abuela, como ella y mi tío llevaban un tiempo sin hablarse, no consiguió que le acompañara al entierro, y mi tío estuvo todo el duelo sin corazón, por eso dice la gente que ni lloró.
El caso es que aquel día, como tenía prisa, mi tío empezó a ponerse nervioso al ver que allí seguía su corazón, sin trazas de moverse, y cada vez más pálido. “¡Vamos! Levántate y anda”, gritó mi tío, pero como él no era Dios, ni tenía poderes, lo único que consiguió fue despertar a un vecino que sacó la cabeza por la ventana y le escupió encima. “¡Qué asco de vida!”, dijo mi tío, agarró su maletín de clientes y se fue al trabajo.
Hoy, a la hora del café, le he contado a un amigo que mi tío Rogelio anda por ahí sin corazón. Me dijo que no me preocupara, que hay mucha gente así, y que todo se debe a la vida tan ajetreada que llevamos, donde cada vez nos parecemos más a los zombis.
Mercedes Alfaya
juraría haber dejado antes comentario!
ResponderSuprimiren fin! =)...será que la edad ya me está afectando???jejeje
Pero qué preciosidad de escrito, Mercedes. Es cierto que tenemos una sociedad bastante 'descorazonada' y deberíamos hacer algo para que no nos ocurra lo que le sucedió a tu tío Rogelio, pobre hombre.
ResponderSuprimirMercedes, me encantaría ver fotos tuyas, fotos de una vida, donde te podamos ver cómo una va cambiando, desde niña hasta nuestra adultez. Hazlo, me encantará verlo.
Un abrazo y gracias. Feliz domingo, guapa.